viernes, 3 de enero de 2014

El fraude

Excelente thriller construido de manera impecable en su apartado formal, que brilla especialmente tanto con un elegantisimo montaje como con una narración que marca el ritmo y mantiene el suspense muy sutilmente, pero que a pesar de todo, tiene carencias importantes: 
No logra transmitir una imagen/mensaje claro, no alcanza ese tono negro que tanto por género como por estilo le iría tan bien; y no arriesga absolutamente nada a la hora de hacer una critica social que se echa de menos al poner sobre la mesa un tema de tan candente actualidad como la crisis económica mundial , los negocios turbios entre entidades bancarias y la falta de escrúpulos de las clases sociales adineradas... 

En definitiva, le falta personalidad. Mantiene perfectamente, sin embargo, el equilibrio justo entre las dos líneas de guión abiertas, sin permitir que la trama monetaria se coma al tradicional triángulo amoroso planteado, combinando y diferenciando impecablemente los recursos utilizados en ambas. 

Exquisitamente convincente está Gere, con la profundidad justa y un registro que parece hecho a su medida... Tan genial está él, como desaprovechada Susan Sarandon, en el papel de esa gran mujer que se supone acompaña siempre a todo gran hombre. 
La escasez de minutos en pantalla no permite que su personaje tenga demasiado peso en la historia, lo que es una verdadera lastima.

Fruitvale

Ejemplo perfecto de como hacer el ridículo con una muy buena premisa.   

Lo que podía haber sido una durísima crítica a los abusos policiales o al todavía latente racismo en los EEUU, a las dificultades de determinados colectivos para la reinserción, al estado de indefensión con que se encuentra la comunidad afroamericana y a la desigualdad ante la Justicia, se convierte en una absurda exageración del personaje principal, y de sus circunstancias, hasta hacerle del todo inverosímil.   

Fruitvale no es más que una caricatura sin sentido que invierte más de la mitad del metraje total en beatificar al protagonista, jugando con la lágrima fácil, con la demagogia y con el mal gusto.   

No me explico el éxito en Sundance.

Searching for a midnight kiss

Wilson vive atrapado en un sentimiento de desolación y desmotivación. Es un ser desnortado, incapaz de hallar solución a ese inmenso vacío interior que le paraliza y le mantiene en un estado de frustración contínua.

 Vivian es un alma perdida, lleno de inseguridades y contradicciones en constante búsqueda de afecto. Una conmovedora Cenicienta que necesita a un príncipe que la ayude a avanzar.  

Así, la construcción de ambos protagonistas se convierte en la gran baza de una cinta que se apoya también en un guión trascentente, sólido e inteligente.  
Una historia que crece a medida que sus personajes desnudan sus heridas, a través de unos cuidadísimos diálogos y de una hermosísima fotografía, que convierte a la ciudad en testigo metafórico de un encuentro que les inyectará a ambos la esperanza necesaria para empezar de nuevo.  

Una película encantadora, narrada en tono melancólico, que despierta tanta ternura como nostalgia.

À perdre la raison

À perdre la raison parte de un suceso real ocurrido en Bélgica en 2007, para intentar profundizar en los inexplicables motivos que pueden desencadenar una atrocidad tan antinatural.  
En sus dos primeras escenas se nos adelanta el desenlace: una madre que casi implora entre sollozos que sus hijos sean enterrados en Marruecos, para acto seguido comenzar un perturbador relato que revela la desintegración física y emocional de Murielle (espléndida Emile Dequenne)   

El tono luminoso de los primeros planos, retrato de los comienzos de la idílica relación, se vuelve oscuro, trágico y opresivo a medida que ella cae en una profunda depresión, víctima del desgaste de pareja, del inevitable choque cultural y de la dependencia económica que sobre el matrimonio ejerce su "benefactor". Una segunda parte que falla en el ritmo, pero que describe perfectamente la sensación claustrofóbica y angustiosa de quien se sabe impotente.  

Esta traumática evolución tiene su momento álgido en los dos impresionantes planos finales, que son, con diferencia, lo mejor de la película.

Ruby Sparks

"Ahí estas... te estaba buscando", dice Calvin cuando sueña a Ruby.  

Él es un joven escritor, sumido en una crisis de vacío afectivo, creacional y existencial que vive en un estado de frustración constante, al saberse incapaz de encajar en un mundo con el que apenas tiene contacto... y es precisamente esa frustración la que le hace totalmente dependiente del ideal de pareja al que ha conseguido dar vida: una Ruby que encarna todo aquello que la mayoría desearíamos en el otro, y que le devuelve la ilusión, la felicidad y el deseo propios de todo estado de enamoramiento.  

Pero sucede que tras esa euforia inicial, los espejismos desaparecen y la realidad les devuelve a una relación de pareja llena de imperfecciones, que nos sería incluso demasiado familiar si no fuese porque él sí tiene la capacidad de manipular las emociones de Ruby a golpe de teclado.   

El minucioso guión viene a cuestionar la naturaleza egoísta de las relaciones personales y la dependencia insana que nace de las propias inseguridades, construyendo una comedia romántica con notas de tragedia existencial. Geniales los protagonistas, sobresaliendo ella en una escena final francamente brillante.

lunes, 22 de julio de 2013

Declaración de guerra (2011)

Romeo y Julieta se conocen y enamoran en una fiesta, fruto de una casualidad que parece ser cómplice del cruel destino que les aguarda: la enfermedad de su hijo Adán y la lucha que la pareja emprenderá  para salvar la vida del pequeño de dos años. 


Lejos de caer en lacrimógenos dramas y en sentimentalismos baratos, el inteligente guión se apoya en un tono animoso y vitalista, que narra la batalla frente a la adversidad con un sentido del humor que, huyendo de frivolidades, aporta una visión optimista y muy fresca sobre un tema tan escabroso como es el cáncer.

La riqueza en el colorido de su fotografía, la fresca BSO y unos diálogos tan cercanos como divertidos acentúan ese carácter lúdico con que se envuelve esta pequeña joya, que plantea en nosotros una contradicción fascinante. 
Es un canto a la vida, al amor, a la familia... una historia de superación llena de positividad y esperanza, que derrocha coraje y ternura a partes iguales.

jueves, 11 de abril de 2013

Amo el cine...


-Porque me ha ayudado a "ver cosas que jamás creeríais"

-Porque aunque me haya conformado con un perro, yo realmente quería un Gremlin.

-Porque cada película se convierte en "el principio de una hermosa amistad"

-Porque por la mañana puedo ser la Kelly McGuillis de Único testigo, por la tarde la Melanie Griffith de Armas de Mujer y por la noche la Marilyn de La tentación vive arriba.

...Porque mi vida  bien  merece una banda sonora.

-Porque mi primer amor fue john Travolta, a pesar de su tupé.

-Porque gracias a Meg Ryan sé fingir un orgasmo en condiciones.

-Porque me he hecho mayor a medida que Nicole Kidman se hacía más joven.

-Porque las pesadillas con Freddy incluían palomitas..

-Porque he aprendido a ponerme guapa para recibir al cartero.

-Porque yo también sospechaba que Dios era Alannis Morrisette.

-Porque Marty McFly me ha enseñado a ser ingeniosa buscando soluciones.

-Porque me resisto a pensar que Fantasía vaya a desaparecer.

-Porque todos necesitábamos conocer a Annie Hall.

-Porque el Lado Oscuro es mucho más divertido.

-Porque no es que sea culpa mía. Es sólo que me han dibujado así.

-Porque gracias a Billy Wilder entendí que nadie es perfecto.

-Porque incluso una muerte en la ducha puede resultar sexy si la graba Alfred Hitchcock.

-Y porque "siempre nos quedará Paris"... y con ella,  la esperanza.